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La importancia de la nutrición en la Tercera Edad

La importancia de la nutrición en la Tercera Edad
miércoles 13 de noviembre de 2019, 23:18h

En la Tercera Edad la nutrición es muy importante. La salud, la comida y la edad van de la mano, y las tres influyen e interaccionan en la forma de responder el cuerpo.

El aumento de la edad puede producir una disminución del apetito debido a la poca actividad física, a problemas bucodentales,..., todo ello lleva a reducir la ingesta de alimentos.

¿Por qué es preciso variar la alimentación en la Tercera Edad?

En las personas de la Tercera Edad se dan cambios metabólicos y corporales, hay un aumento de grasas y una pérdida de tejidos.

Asimismo el tracto gastrointestinal también sufre modificaciones al hacerse las digestiones mucho más lentas.

También está la masticación que al perder piezas dentales, por la edad, provoca un cambio en la forma de la alimentación.

Es necesario que la nutrición a estas edades sea rica en frutas, legumbres, hortalizas, pescado azul, carnes blancas,...

La doctora Rosa López Mongil, (médico especialista en geriatría y coordinadora del Grupo de trabajo de Alimentación y Nutrición de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología) confirma “se estima que hasta un 40% de los cánceres se reducirían si la forma en la que comemos fuera distinta”.

Debido a una disminución del metabolismo basal, las necesidades energéticas se reducen de acorde con la menor actividad física.

Se aconseja seguir la dieta mediterránea pues reúne todos los requisitos para gozar de buena salud.

Lo ideal es comer frutas, verduras, hortalizas, legumbres, lácteos o derivados, pescado azul, carnes blancas, frutos secos…

Con la edad el gasto energético se reduce debido al sedentarismo. La persona mayor no gasta tanta energía, se modifica la composición corporal y las necesidades. Hay que adaptar la dieta a la demanda del organismo en estas condiciones.

La doctora López Mongil añade, “al ser el gasto energético menor, las raciones habría que reducirlas en tamaño y comer en un plato de postre”. Esto no quiere decir que se reduzca la calidad sino solamente la cantidad, que ésta esté de acorde al gasto de energía.

Como apunta la doctora a los 60 y 70 años se deben de reducir los productos con azúcares como los dulces, la bollería, galletas,..., al igual que los hidratos de carbono.

Es aconsejable tomar alimentos ricos en fibra ya que a estas edades puede haber propensión al estreñimiento, asociado al sedentarismo. A las personas que tienen este problema hay que introducir en su dieta mucha fruta y verdura para ayudar al tránsito intestinal.

Tomar huevos y lácteos es conveniente. Los huevos pueden ingerirse la cantidad de 5 por semanas o más. Los lácteos sería ideal tomar de 3 a 4 veces al día o más.

A partir de los 80 y 90 años los problemas de masticación se agudizan, la dieta debe modificarse, la textura ha de ser blanda.

Los alimentos tienen que ser ricos en agua, vitaminas y antioxidantes.

No debemos olvidar que las personas de la Tercera Edad tienden a beber menos líquidos, es de obligatoriedad el proporcionales alimentos ricos en líquidos para evitar la deshidratación.

Les proporcionamos una pequeña lista de las cantidades y alimentos a tomar:

Hidratación: Con los años se siente menos sed, llegando algunas personas mayores a deshidratarse por la falta de líquido. Por ello es preciso que tomen líquido como caldos, infusiones, zumos y sobre todo agua.

Hidratos de carbono: Deben de representar en la dieta el 50-55% total al día. Es una de las principales fuente de energía.

Pueden consumirse arroz, pan, patatas,..., y con moderación los dulces, bollería, chocolate, pasteles,...

Grasas: Se ha de tomar de un 25-30% de la dieta diaria. Se deben consumir menos asiduamente las grasas saturadas como la carne roja, chorizo, salchichas,...Se recomienda el aceite de oliva, el salmón, atún, sardina, caballa, pollo, conejo,...

Pescados: El pescado se ha de consumir más a menudo que la carne y mejor si el pescado es azul.

Huevos y lácteos: Los huevos pueden comerse de cuatro a cinco a la semana y los lácteos tres raciones al día como mínimo.

Frutas, verduras y legumbres: Tanto las frutas como las verduras y legumbres tienen que formar parte de la dieta de las personas de la Tercera Edad.

Las frutas aportan gran cantidad de vitaminas y azúcares.

Las verduras además de las vitaminas son antioxidantes. Las hojas verdes crudas incorporan clorofila con efecto depurativo y enzimas.

Las pausas dadas en este artículo son a título informativo. En caso de tener dudas sobre los productos alimenticios a tomar deben de consultar con su facultativo.